La música como cable a tierra
13 temas para convertir el estruendo en calma.
El ruido en la ciudad está particularmente estridente hoy.
Tiempo de lectura de 18 minutos, audio disponible en voz en off para que yo te lea el artículo si vos no podés hacerlo ahora.
En el subte la gente grita un poco más fuerte que de costumbre, en la oficina la gente habla más alto, la ciudad se mueve feroz y todo parece volverse un poco más efímero hoy.
El día entero sucedió en derrape, y lo único que logró frenarlo fue —casi sin darme cuenta— la música. Los únicos momentos lúcidos llegaron cuando:
El transporte público quedó ahogado por el nuevo tema de Tame Impala, “Loser”, apenas conecté los EarPods medio rotos al celular.
Cuando en la oficina todos cantamos “Baby Come Back” de Player en unísono casi sin querer y luego hubo un silencio legitimado, practicamente sanador.
O en ese minuto en que dejé atrás el ruido del tráfico atrás al cruzar la puerta del café del Kavanagh, mientras sonaba “Dig Dis” de Hank Mobley, tapado por conversaciones dichas tan bajo que parecían hechas para no dejar rastro.


Definitivamente mi sensibilidad musical se la debo a los años en el Sistema (un programa de educación sinfónica, fundado en Venezuela en 1975 por Abreu concebido bajo el lema de "Música para el Cambio Social”), descifrando escalas mientras tocaba trompeta y violín, drenando mi ansiedad entre corcheas y peleando con mi madre.
Lo que no sabía en ese entonces era que, también hubo días en que el ruido de las cosas me aturdieron, así como lo hacen hoy. Por ejemplo, el momento de las noticias casi censuradas que se filtraban en el programa matutino en la radio de las seis de la mañana, que luego clausurarían elegantemente.
Ironías: en mi adolescencia temprana mientras practicaba Tchaikovsky, escuchaba también a un periodista que terminaría exiliado, porque en ese momento la dictadura iba estrangulando —casi imperceptiblemente— el tejido estructural de uno de los países más ricos del continente, en este caso mediante la censura. Ese contraste entre música y caos me ubicó en el lado del privilegio y me enseñó que la música podía ser no sólo un refugio, sino también una herramienta poderosa.
Años después empecé a curar playlists porque, si antes la música era refugio para mí, hoy intento que también lo sea para quienes quiero.
Ser consciente de los temas que elijo se volvió parte imprescindible de mi vida, de mi conexión con la realidad y con el presente. La música es ese cable que me trae a tierra. Y si existen tres maneras de revivir momentos —oler un mismo perfume, probar una comida que active la memoria episódica o escuchar la canción que marcó mi infancia— para mí la música siempre será la más poderosa.
Casi sin pensarlo terminé entonces armando playlists para personas que quiero como un lenguaje alternativo para demostrar mi aprecio. Hoy quiero compartir con ustedes 13 temitas: algunos son parte de playlists dedicadas a amigos, otros los robé de lugares que me despertaron interés, pero al final del día son pequeñas joyas que moldearon mi manera de estar en el presente. Casi sin querer, me ayudaron a silenciar el ruido del caos colectivo. Quizás a vos también.
“Confetti” de Charlotte Cardin
Yo shazameé esta joyita en la radio, volviendo en el auto de mi padrino cuando vivía en Montréal. Él es un hombre de pocas palabras, sensato y leal. Vivió la mejor época de un país que ya no existe, y eso lo hace severo. Pero le reconozco su fundamento sobre rock nacional argentino: me corrigió en un momento mi lista de favoritos cuando me olvidé de mencionar a Cerati. Un tipazo.
Charlotte es québécoise y, en Confetti, refleja la vibra de esa ciudad diversa y encantadora. Hay algo en el beat que me devuelve a mi experiencia allá: los días en que me peleaba con mi familia, extrañaba Buenos Aires, aprendía francés en el Viejo Puerto y me tomaba cafés gratis en el Marché Saint-Laurent, la escuela donde estudiaba quedaba en un edificio art-deco justo al lado de la plaza y de la iglesia donde se casó Céline Dion.
Así es esta canción: intensa, atrapada entre dicotomía de quedarse o irse, de sentirse abrumado por la gran ciudad y al mismo tiempo fascinado por su energía cosmopolita. Es el segundo tema de la playlist que hice para Leti.
“Dangerous” The xx
The xx jugó para mí, desde muy pequeño un papel importante pero silencioso en el desarrollo de mi paladar musical. Coexist, su segundo álbum de estudio me ayudó a entender, años después, lo importante de la adrenalina en la música.
Y de eso se trata este tema, podría decir que es fácilmente uno de los mejores intros que jamás oí. Las trompetas te sorprenden y se siente zarpado, así como cuando cruzas un paso peatonal de 7 carriles en medio de la noche después de una buena primera cita.
“11th Dimension” Julian Casablancas
Mi amigo Manuel es de esas personas basadas en la vida. Te saluda con un apretón firme de manos, habla de la patria con pasión y tiene una sensibilidad especial por lo que importa: la familia, la historia, su novia, las tradiciones y escuchar a los demás.
“Soy un hijo de los dos mil, strokero y fan de Julian Casablancas. Este tema salió el año en que terminé la secundaria y me marcó muchísimo”, me dijo cuando me pasó 11th Dimension.
Lo conocí hace poco, pero ya compartimos charlas sobre política (sin cagarnos a piñas) y milanesas con papas rústicas.
Manuel colecciona vinilos con su novia.
Y hay de admiración en alguien que puede escuchar tango a las 10 de la mañana mientras mastica data de Excel y Paid Search por motus propio sin necesidad de demostrar nada.
Y pienso que quizás por eso 11th Dimension también me suena como un temazo que no podía no incluirlo en esta lista; porque, como mi amigo, la canción habla de buscar claridad en medio del ruido colectivo.
“Falling Back” de Drake
Ya había mencionado Honestly Nevermind en los 10 álbumes que tu crush escucha y vos no así que no voy a perder tiempo en hablar sobre él.
Falling Back salió en junio de 2022. Dos meses después, a las once de la noche, iba en un Uber sobrepreciado y la vibra fue espectacular. Cerré los ojos y, por un momento, la noche se volvió más profunda: los tonos de azul atravesaban el vidrio del auto y me sentí vivo.
“Rosie” de John Mayer
The Search for Everything es uno de esos discos sin skips, y aunque cada tema tiene lo suyo, Rosie tiene un aire blues que lo vuelve especial. El riff de guitarra suena cercano, casi cómplice, como si acompañara esa sensación de derrota dulce.
Es la clase de canción que en un día de lluvia y con los planetas desalineados me haría esperar afuera de tu casa, aunque sea lo más denigrante que pueda hacer, con la esperanza de un gesto mínimo: un beso repentino, una mirada, algo correspondido.
“Perdón y lo siento… see? I learned those words from you.”
“Flight 956” de Indio Solari y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado
Moviéndome al lado nacional, este temazo llegó a mí gracias a Joaquina. Ella no lee lo que escribo, se niega a editarlo, pero siempre fue mi curadora cultural secreta: trabaja entre bambalinas con artistas emergentes de la escena porteña y tiene esa cualidad pragmáticamente cool que la hace estar en todos los lugares clave sin proponérselo.
En uno de los días más fríos de julio me pasó un par de canciones del Indio, entre ellas esta. Para mí es la representación sonora del libertinaje nocturno y de la juventud en esta ciudad. El solo final de guitarra es romántico y derrotado al mismo tiempo, y ahí es donde me pega más fuerte.
La letra explora la espera de alguien que ya no va a volver, pero que seguimos esperando. ¿Cuántas veces nos pasó? ¿Qué hacemos con esa espera si el regreso nunca llega… o si llega y la persona ya no es la misma? Al fin y al cabo, nosotros tampoco lo somos. Cuando nos separamos éramos otros, y sin embargo queda la duda: ¿seguirán nuestras almas ardiendo igual que entonces?
“Learn to Fly” de Foo Fighters
Siguiendo la línea de volar, Learn to Fly tiene esa cualidad rara de quedarse con vos. Es un tema luminoso, ingenuo y, al mismo tiempo, cargado de deseo: el de buscar algo más arriba, de querer salir de la rutina y encontrar aire.
El riff es itinerante, como esa sensación de estar tensado a medio centímetro de la cara de alguien que deseás, pero no te animás a activar por miedo al rechazo.
Dave canta con fuerza y vulnerabilidad, y el estribillo es imposible de no gritar. Si dejar la adolescencia atrás y convertirse en adulto pudiera traducirse en una canción, sería esta. Aprender a volar (como aprender a crecer) aparece como la implicancia más simple: querer estar mejor, alivianar el peso de las cosas.
En ese sentido, Learn to Fly es menos un himno de estadio y más un recordatorio íntimo: que todos, en algún punto, queremos aprender a volar.
“Genesis” de Vox Dei
Esta canción me atrapó por un detalle que parece menor pero que en realidad lo define todo: el solo de guitarra eléctrica que parece robar no sólo el tema en sí sino mi atención.
La escuché por primera vez en un kiosco de Retiro, a las dos de la mañana. La shazameé, guardé el tema en mis canciones likeadas pero no volví a cruzarla hasta un mes después de mudarme solo, cuando sonó de fondo en una cena con un amigo de la adolescencia. Es una canción particular estaba cargada de bronca, redención y nostalgia, pero para mí ya tenía otra capa, la de la transición personal.
Tomás (mi amigo) me dijo que su viejo solía practicar una de las armonías de ese mismo solo cuando aprendía a tocar la guitarra. Desde entonces, escuché con más frecuencia la canción y se convirtió en una de mis favoritas del rock nacional.
Simplemente es uno de esos pasajes musicales que te sacan del lugar donde estás y te llevan directo a otro.
”It’s Oh So Quiet” de Björk
No tengo certezas, pero tampoco dudas, de que el álbum de soundtracks para La La Land jamás habría sonado igual sin esta canción. La primera vez que la escuché tuve que detenerme, sacarme los auriculares y pensar por un par de minutos lo que había sucedido.
Siguiente pregunta, por favor.
“Baby I’m Yours” de Breakbot & Irfane
La cantidad de veces que escuché esta canción en el 2018, es literalmente abismal. Me la recomendó un amigo que hice de la nada el último año del colegio que al igual que Hanan (quién estaba ahead of her time y me introdujo a Daniel Caesar) eran personas muy cool y con un gusto musical medio exquisito.
No sé nada de Breakbot, pero lo de lo que sí estoy seguro es de la manera en como una canción me puede traer de vuelta a un momento de mi vida casi como si se tratara de un episodio de Black Mirror.
“Kind Reminder” de Proxima Parada
Descubrí este tema hace dos años aproximadamente y forma parte de mi playlist this how a nostalgic memory feels like, un recorrido por 8 canciones que van desde Sufjan Stevens hasta el querido Spinetta con Pescado Rabioso. La banda es de San Luis de Obispo, y por algún motivo siento que pudiesen fácilmente estar tocando en Niceto la próxima semana.
Es ideal para cuando está por llegar la primavera, son los últimos días de frío y se asoma un tanto entrometido el sol, no hay manera de comenzar mal un día arrancando con este tema, el vocalista tiene una voz muy parecida a Ezra Koenig (de Vampire Weekend), pero es definitivamente el alter ego hippie de California.
“Stars” de fun.
Ezra había asfaltado el camino que fun. transitaria 4 años después con su álbum más conocido: Some Nights, y es imposible no hablar de él, lo escuché en el estéreo que muy probablemente tenía mi edad en la cocina donde pasé mi infancia y los primeros años de mi prematura adolescencia.
Con mi hermana solíamos escuchar el álbum entero mientras horneábamos algo y de ese álbum, una canción que engloba no sólo la atmósfera increíble de los años donde tumblr estaba en auge, sino los recuerdos de cuando la vida era mucho más simple.
Stars claramente ayuda entender cómo funciona el mundo de Jack Antonoff, quién después atravesó Bleachers tras la ruptura de fun. y que hoy en día compone para gente grosa como Lana.
“Movie” de Tom Misch.
La cereza del pastel. Qué honor haber nacido en el mismo tiempo que Misch.
El trabajo de Tom es tan pragmático y nostálgico que es imposible pasarlo por alto y no mencionarlo.
Es el tema número 26 y último de la playlist que curé en abril de 2019, el año donde sin entender nada del mundo, caminaba molesto por las calles de San Cristóbal (el barrio porteño, no la ciudad suroeste). Tomé la decisión de agregar este tema a la playlist en diciembre del 2024, porque el recorrido de esta canción se siente casi igual a lo dinámico que fue ese año para mí.
Misch no estuvo en está playlist en el 2019 pero Movie fue una canción a la que recurría casi obligatoriamente esas noches frías de invierno cuando trabajaba una cantidad impensable de horas y me amigaba con la ciudad, la cual casi una década después llamaría de hogar. Movie tiene la capacidad de asfaltar el pavimento y permitir manejar tranquilo la ruta de lo incierto.
No sé si estas canciones tienen algo en común más allá de mí mismo. Puede que sean excusas para recordar, puede que sean un modo de inventarme otra ciudad dentro de esta ciudad. Lo cierto es que me ayudaron a frenar el derrape de días estridentes y me recordaron, de la forma más simple, que aún en medio de los problemas y el sinfín de cosas por resolver, todavía hay melodías capaces de sostenerme y capaz sostenerte. Y con eso, por ahora, me alcanza.
Si llegaste hasta acá armé un playlist con estos temas para que los puedas escuchar fácilmente agregándola fácilmente a Spotify. Nos vemos en el próximo articulo, feliz domingo.


